Colombia es un país tan
conservador y tan derechizado políticamente muchas veces las elecciones son un
mero trámite más que la posibilidad de un verdadero cambio.
Las pasadas elecciones son un
ejemplo patético de esto, ya que a pesar de las irrefutables pruebas de las
mentiras creadas para manipularlos hacen el mayor ejercicio de economía y
deciden creer en lo que confirma sus ideas más en examinar los hechos.
Además cumpliendo una premisa
del comportamiento del latinoamericano promedio tiene poca evaluación de su
conducta así que aunque piense de una manera perfectamente puede actuar de
otro. Por eso a pesar de estar en contra el crimen y la corrupción de boca, no
duda un minuto en incumplir una regla o votar por corruptos o criminales si
estos los han manipulado adecuadamente.
Esta es a través de sus temores
más palpables, el primero es el temor generado a los largo de los años por la
Iglesia Católica y aumentado si hacen parte de iglesias cristianas que son aún
más conservadoras que el dogma católico, a donde acuden miles de fieles con su temor
de no irse al infierno y de no pagar por sus pecados, y seguirlos cometiendo. Este
temor es una herramienta muy útil para sacerdotes y pastores para recoger
dinero para casas y automóviles de lujo, pero también es explotado por los
políticos y publicistas para aterrar a los fieles y votantes con imbecilidades
como la ideología de género en la que supuestamente volverán a todos
homosexuales y cierre de iglesias.
El otro miedo es el miedo a
perder, un colombiano en particular y un latinoamericano en general está
acostumbrado a que el Estado no lo defienda, que lo ve como un enemigo y cuando
este comete las tonterías que cometen el gobierno de Chávez y Maduro en
Venezuela, escudándose en el socialismo, lo cual ha sido lo peor que le ha
podido pasar a esta tendencia política, cuando el gobierno de estos palurdos de
socialista no tiene un pelo y tiene todo de populismo para poder seguir
ejerciendo su cleptocracia.
Así que usando el miedo
religioso y el miedo al socialismo, renombrado por la izquierda como castrochavismo manipuló impunemente a
los ignorantes colombianos, que nunca han leído y nada y que son refractarios a
los argumentos y al análisis objetivo de los hechos.
Cualquier idea dirigida a aumentar
los niveles de equidad que los empresarios y grupos económicos sientan que
minen su capacidad de explotación sobre el pueblo es catalogada inmediatamente
de castrochavista y propia de vagos que
quieren todo regalado. A partir de ahí esto desencadena un grado de apelativos
subsiguientes que nada tiene que ver con la realidad.
Definitivamente somos muy
frágiles frente a la manipulación mediática, ante lo que quieren que creamos y
es muy poco lo que hay por hacer, porque la única forma de ser consciente de
esto es través de la educación, pero precisamente contra esto es que luchan los
políticos de derecha, luchan contra la equidad, contra el hecho de que haya
personas que puedan acceder a lo que ellos creen que es su derecho exclusivo.
También existe en Colombia la
creencia de que hay personas superiores y que a esas clases sociales no deben
aspirar las personas que por apellido y dinero no merecen llegar. No recuerdan
que la mayoría de las personas que tienen esas oportunidades es a través de la herencia,
de lo que sus padres pudieron ofrecerles, no por sus méritos propios.
En conclusión, la ignorancia,
la irracionalidad, el temor infundido por la religión y la manipulación mediática,
además del clasismo entre los ricos y pobres de este país. Hace que esta sea
una sociedad condenada a progresar por el impulso de imitación a otras
sociedad, no por iniciativa del ciudadano colombiano.

