lunes, 27 de octubre de 2025

El propósito de hacer ensayos

Me entusiasma la idea de la modalidad que intenta Montaigne con su obra, los "Ensayos". A pesar de su carácter reflexivo y no dogmático, logró algo poderoso y concreto, empezando por la creación de un nuevo género literario. Este género, de hecho, se ha convertido en la forma de comunicación y producción académica más importante para las humanidades y las ciencias sociales.

Por fin capté por qué se llaman "Ensayos": porque se intenta y se ensaya sobre algo. No es una teoría irrefutable, pero tampoco es algo sin fundamento u orden. Es, precisamente, un ensayo.

¿Por qué no intentar un ensayo a la manera de Montaigne? Intentar reflejar por escrito el propio talante y humor, haciendo una reflexión sobre las cosas basadas en la información que se posee. Es en este ejercicio donde se encuentran los vacíos de conocimiento y, al buscarlos, logramos aumentar lo que sabemos.

Se puede ensayar sobre experiencias, acontecimientos o sobre aquello que nos interesa en un momento dado de nuestra vivencia vital, presente o pasada.

Por ello, intentaré escribir algunos de ellos, bajo la misma modalidad, a la manera de una columna semanal.


viernes, 27 de diciembre de 2024

Contraataque al uso inadecuado de la inteligencia artificial

Existe el riesgo de la pérdida de sentido. El sentido de por qué se hacen las cosas. Estamos entregando nuestra diferencia, nuestra habilidad y nuestra exclusividad a estructuras externas. No son celos ni creencias de ciencia ficción en las que las máquinas se alzarán en rebelión contra el ser humano como en Terminator.


La inteligencia artificial conlleva un riesgo mayor que esa temida rebelión, que de suscitarse perderíamos irremediablemente: estamos perdiendo el motivo y el sentido de la vida.


Nuestro cerebro está construido por materia biológica, con las desventajas que eso conlleva, ya que estamos sujetos al cansancio, hambre, sed, emociones y pensamiento ilógico. Sin embargo, también existe la ventaja de que somos «hijos» de un proceso evolutivo de millones de años que ha hecho que nuestras redes de pensamiento sean robustas, y por ahora, las artificiales están lejos de lograr una magnitud como la de la naturaleza.


La ventaja que tenemos como especie, como se ha hecho evidente, reside en nuestro cerebro, no en la débil contextura del resto de órganos humanos. En todos los demás aspectos, los demás animales nos superan por lejos en fuerza, resistencia o velocidad. Nuestro cerebro nos provee de superiores habilidades cognitivas que han hecho que esas superioridades físicas de los animales sean superadas y nos haya dado una ventaja en supervivencia y reproducción.


Entre esas ventajas está la capacidad de representación y transmisión de la realidad con múltiples modalidades como el lenguaje y el arte. Habilidades que, por mucho, hacen la diferencia entre el ser humano y los demás animales.


Con el advenimiento de la tecnología, muchas de las habilidades de supervivencia que antes poseíamos como una necesidad se han vuelto una reliquia o algo que solo conservan sociedades pobres y con limitaciones de acceso a estas herramientas tecnológicas.


En sociedades con alto acceso a herramientas tecnológicas, actividades como encender un fuego, cazar, conocer el clima o conservar los alimentos se han reemplazado por la electricidad, ir al supermercado, ver el pronóstico del clima o usar un refrigerador. Ya pocas personas en las ciudades son capaces de sobrevivir en un descampado a merced de los elementos.


Aun así, teníamos que producir nuestros propios dibujos y preparar nuestros propios escritos, resolver cómo adquirir la información necesaria. Si queríamos expresar nuestro descontento o nuestra alegría, las expresiones artísticas y literarias eran exclusivas de la inteligencia humana y estaban fuera del alcance de la tecnología… hasta ahora.


Ahora, las actividades creativas que implican ideas nuevas y habilidades estéticas pueden ser realizadas por distintas herramientas de inteligencia artificial. Con la excusa de optimizar el tiempo y hacer más cosas ya le pedimos a las inteligencias artificiales que hagan dibujos, que escriban nuestras cartas y que nos recomienden lo que tenemos que hacer.


Nos da pereza tomar decisiones, pensar en lo que tenemos que decir y nos agota la posibilidad de diseñar nuestas propias imágenes. El cerebro tiende a ser ahorrativo de energía, es una característica que apareció y se favoreció con la evolución, pero este tipo de ahorro energético cognitivo puede ser contraproducente.


Cada vez es más creciente la queja de docentes del uso de estas herramientas en la realización de trabajos académicos por parte de los estudiantes. Les hacen resúmenes de textos largos y complejos, les escriben proyectos, les hacen las ilustraciones entre otras actividades. Pierden el objetivo de estas tareas ya que refleja que no entienden que el propósito de estas no es entregarlas para que sean aprobadas, sino para que se entrenen para la vida y su cerebro se prepare para la reflexión, la creación y la acción. Por lo tanto, el estudiante que hace esto comete una inmoralidad al plagiar y a su vez renuncia al aprendizaje.


¿Para qué queremos el tiempo que se ahorra con la inteligencia artificial? Es muy probable que para procesos industriales y comerciales esta tenga utilidad en optimizar procesos de desarrollo de productos y servicios, pero ¿en el uso del ciudadano de a pie? ¿en qué gastaríamos el tiempo que tenemos disponible?


Las opciones van desde hacer maratones de series, salir de fiesta o quedarse en cama sin hacer nada. Lo que llevará a un enlentecimiento cognitivo progresivo, cada vez habrá menos cosas estimulantes que activen nuestro cerebro, que nos llenen de propósito y que hagan levantarnos cada mañana. Nuestro cerebro está diseñado para responder a retos, los problemas del día a día nos hacen crecer y si lo pensamos desde el punto de vista evolutivo, el propósito de las funciones mentales no es más que ayudarnos a sobrevivir, pero si la supervivencia ya no depende de estas, los mecanismos biológicos de las funciones mentales pierden su sentido.


Pienso que esto es irreversible, porque nuestra condición biológica de ahorro cognitivo es prácticamente ineludible y además la ubicuidad de estas herramientas hacen tentadora la posibilidad de saltarnos el paso duro de la reflexión y la creación para dejarlas en las manos expertas de los algoritmos de las inteligencias artificiales.


Invito a abrazar la complejidad, a pedirle al cerebro que se esfuerce en comprender textos largos, en crear obras de arte, no sólo por salud cognitiva sino por el riesgo de perder el sentido vital. 

lunes, 29 de julio de 2024

¿LOS JUEGOS OLÍMPICOS DEBIERON INICIAR CON UNA MISA?

Ante el inusitado alboroto generado por unas redes sociales plagadas de ignorancia, fanatismo e irracionalidad sobre el espectáculo inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024 me propongo hacer una reflexión.

Los Juegos Olímpicos iniciaron muchos siglos antes de Cristo, en la cuna de la civilización occidental, Grecia. Por lo tanto, son un evento que está desprovisto de cristianismo históricamente, y con la resurrección de estos juegos por iniciativa del Barón Pierre de Coubertin su principio fundacional es que estuviesen por encima de los intereses políticos y religiosos. A semejanza de los antiguos cuando incluso se detenían las guerras para poderlos realizar.

Aun así, en los Juegos Olímpicos Modernos, la llamada obra inmaterial más grande de la humanidad no ha sido inmune a los impactos políticos y religiosos de la sociedad de los siglos que le han tocado vivir, como famosos ejemplos están los de 1936 en Berlín con los llamados Juegos de Hitler, los de México de 1968 con las manos alzadas de los atletas afroamericanos con la simbología de Las Panteras Negras de los Estados Unidos, en el 1972 la masacre de los atletas israelíes en Múnich, los boicot consecutivos a los juegos de 1980 y 1984 por las potencias políticas de la guerra fría y hay muchos más. En los últimos años han tomado un papel relevante los bloqueos a los atletas rusos ante la difícil situación de ese país.

En la actualidad el mayor problema que se está viendo es a cerca de la inauguración de las justas en París. Frente al posible irrespeto a la cristiandad por la presencia de que a consideración de muchos de personas pecaminosas en una imitación de la Última Cena de Leonardo Da Vinci y la aparición de variada simbología masónica y satánica, al parecer de ciertos fundamentalistas.

Para empezar, debemos partir de la historia de como fueron cancelados los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, al emperador Teodosio I que para ese momento tenía poder sobre los territorios helénicos inició con una política de erradicación del paganismo y destrucción sistemática de todo lo que tuviera que ver con religiones no cristianas y que aunado a las invasiones y declive del poder económico de Grecia se terminaron de celebrar hasta el siglo V de la Era Común. El mismo motivo por el que están criticándolos ahora.

Partamos de algo, los Juegos Olímpicos son profanos, pero en el sentido de la grosería y la vulgaridad, si no en que no tienen un origen cristiano, si no pagano, por lo que siempre los cristianos de todas las sectas los ven con recelo. No hay plegamiento a una visión teísta, es la celebración del cuerpo y de lo que puede hacer el ser humano si se esfuerza, hay rituales de encendido del fuego, símbolos que no representan a la divinidad. Visión profundamente opuesta al cristianismo, que le repelen las exhibiciones de fuerza o de la belleza de un cuerpo, que rompen con las visiones de roles de género y lo principal que no acuden a Dios para crecer.

Otro temor al que no pueden enfrentarse es que en los juegos ven personas de otras culturas y de otras visiones de vida que no pueden tolerar, le tienen miedo a las personas con características físicas que no corresponden a las suyas o que con su estilo de vida cuestionan lo que ellos perciben como normal. Buscan ofensas en los modos de vivir de los demás, posan de víctimas frente a quienes cuestionan sus vidas con símbolos o acciones con las que no están de acuerdo. Además, buscan réditos políticos y económicos. Los políticos aprovechan el tribalismo de grupo para explotar a la masa, muchos aprovecharon para decirles a sus seguidores que se ofendieran por algo que inicialmente no tiene esa intención y así la tuviera, tienen el derecho a hacerlo y no sólo eso pienso que la ofensa está más en la generación de una reacción que algo verdaderamente blasfemo ¿Se cayó alguna palabra del Evangelio? ¿dejaron de ser válidos los Diez Mandamientos? ¿Para el cristiano dejó de ser Jesús El Salvador del mundo? Si no fue así ¿dónde está el daño?

Ahora, las redes sociales, los propietarios de las plataformas dieron un gran golpe económico con el tráfico generado por los millones de menciones frente a esta vana polémica. Felices de propagar el incendio de las voces de ofendidos.

No me detendré en si los símbolos fueron o no profanos, satánicos o masones, si fue La Última Cena o El Festín de Baco la que fue representada, si el enmascarado en los techos era un personaje literario, histórico o simbólico. Con toda seguridad lo último en que estaban pensando era en los cristianos cuando fueron planeados. Hay que decir que Francia se exhibió como un faro de intelecto, arte y tolerancia, también hubo mucho del colonialismo y apropiación cultural franceses que son muy censurables. Siento que no es el verdadero problema, que lo verdaderamente conflictivo es como vemos a la diferencia y como nos ofende.

A pesar de que el mundo se globalizó, seguimos siendo parte de una tribu, somos parroquiales y todo lo que se salga de esta nos pone en alerta y nos ofende. Para ciertos grupúsculos lo ideal hubiera sido iniciar Los Juegos Olímpicos con una misa o un rito cristiano, lo siento, pero no, no va a suceder.

Mención de honor para Gojira, grupo de death metal francés, del que había oído, pero no le conocía ningún tema, por lejos la mejor presentación. Celebrando la Revolución Francesa y en contra de los aristócratas delante de una rancia monarquía y desde la Conciergerie y lo que representó durante la revolución.

 

miércoles, 24 de julio de 2024

MI ENCUENTRO CON LA MEDICINA FUNCIONAL

Con ocasión de encontrarme con un amigo, fui a una reunión en la que invitaban a la discusión de un tema que implica un cambio en como se percibe la salud y la enfermedad, una corriente médica en boga llamada medicina funcional. Desde un principio empiezan con ese adjetivo "funcional" que no tiene tanta claridad y que no refleja el contenido de lo que quieren significar, son adjetivos con una intención más publicitaria.

La expositora se presenta como médica y cirujana con formación universitaria refrendada por una universidad reconocida en Colombia. Luego presenta sus otros aspectos formativos, a saber, medicina funcional, biodescodificación y uso de psicodélicos en la terapéutica.

Antes de esto nos pusimos de acuerdo con el amigo que iba, de ir con la intención de dar lidia, usando sus propias palabras. Debo admitir que me atraía la idea de ir porque como después confirmé había mucho de pseudociencia en los planteamientos de la medicina funcional.

La premisa inicial con la que la profesional que nos convocaba era hablar sobre de qué se enferma la gente en el siglo XXI. Para empezar, habló de cosas que tienen mucha importancia como la alimentación, la actividad física y las creencias, en relación con la salud. Estos son sin duda relevantes, pero lo que empezó como una intervención que prometía algo bueno, terminó en los mismos discursos vacíos e inconsistentes.

Mi primera opinión es que la premisa inicial no se cumple, los cambios que están causando mucha de esa enfermedad moderna relacionada con hábitos alimentarios y de actividad física aparecieron a partir de industrialización y la producción en masa de alimentos y productos de entretención, que se desarrolló principalmente en los Estados Unidos en particular alrededor de los periodos de las guerras mundiales del Siglo XX. Por lo tanto, no es en el siglo XXI de donde parten los problemas de salud asociados a este cambio.

Era llamativo el uso constante de porcentajes de forma indiscriminada como 90% para demostrar énfasis en lo que afirma, generalizaciones sin fundamento como “casi todos los médicos” o “en el sistema siempre…” y uso de palabras técnicas en exceso como parte de su discurso en este caso inflamación, hay alimentos y medicamentos que inflaman y que eso es la causa del 90% de las enfermedades y daba ejemplos de enfermedades autoinmunes.

Uno de los asistentes preguntó que teniendo en cuenta lo que afirmaba, podríamos decir que las personas son culpables de sus enfermedades, a lo que la doctora responde que no es culpable, pero si responsable. Una argucia dialéctica en su máximo esplendor, porque cambia una palabra, pero el significado viene a ser el mismo.

La doctora afirmó en una forma muy rotunda que el 90%, otra vez los porcentajes sin sustento, que las enfermedades procedían de las creencias y de respuestas a conflictos emocionales sin resolver de tiempos pasados hasta tiempos tan remotos como la concepción e incluso períodos preconcepcionales (!), lo cual esa experiencia vital queda grabada en las células para posteriormente manifestarse como enfermedad. A esto lo sustentaba con las 5 Leyes Biológicas del Doctor Hamer, como clara explicación biológica y así lo sentenciaba: “esto es biología, no hay misticismo de por medio”. A estas leyes habría que dedicarles un espacio largo, porque tienen un gran componente pseudocientífico y que a su fundador Ryke Geerd Hamer le costó la inhabilitación para el ejercicio de la medicina en Alemania por su responsabilidad en la muerte de varios pacientes por mala praxis. https://www.redaccionmedica.com/secciones/medicina/muere-el-guru-de-la-medicina-germanica-pseudociencia-contra-el-cancer-2889

A lo que mi pregunta siguiente fue: ¿cómo esa información de experiencias se acumula en las células? La respuesta jamás fue satisfactoria, incluyendo respuestas que no eran de índole genético, usaron el argumento epigénético, que el cerebro creía que todo era real y que no lo buscara entender como algo racional o desde la razón.

El apelar a la sinrazón y pedir aceptar las cosas por dogma de fe se hicieron cada vez más patentes. Mi pregunta era a como esa información se almacenaba en las estructuras celulares, ya que el proceso de almacenamiento de experiencias en el cerebro es un proceso muy costoso desde el punto de vista estructural en redes y sistemas como el límbico, como para que una célula almacenara toda esa información.

Como réplica, apareció una persona que al parecer era parte del equipo de la doctora que encabezaba la reunión y afirmó con una rotundidad que las emociones provenían del timo, este es órgano mediastinal con un papel muy importante en la función inmunológica, y descartó de plano al cerebro como el órgano de las emociones. Durante la discusión dio un ejemplo con una ensalada y la lechuga como portadoras de información. Algo con lo que muchos del público quedamos más que perplejos.

Hay un momento en ciertas discusiones en las que ciertas afirmaciones no pueden ser dignificadas con una respuesta.

La doctora a través del uso de ciertos conceptos científicos válidos y útiles, con cambios del estilo de vida los cuales refuerzan la sensación de culpabilidad del paciente con su propia salud adhiriéndolo a terapias ineficaces, luego la mezcla con la pseudociencia de las 5 Leyes Biológicas del cuestionable Dr Ryke Geerd Hamer para vender la idea de una nueva forma de patogénesis de las enfermedades sin mayor sustento, que cuando es cuestionada hay una ausencia de respuesta creíble, veraz y apoyada en ciencia y la herramienta dialéctica es pedir que se renuncie a la razón. 

Marcado desconocimiento, conexiones científicas muy laxas, con uso inadecuado de términos científicos, estadísticas amañadas y una ausencia de sustentación científica como respuesta es una receta para el desastre.

En definitiva, esto es un peligro, ya que contamina la ciencia y el conocimiento que es valioso como el cuidado de la alimentación, cuidado de las emociones y salud física con terapias pseudocientíficas sin sustento. Haciendo que la gente desconfíe de los médicos, que gaste su dinero retrasando terapias útiles y al final ponga en riesgo su vida.

Al final, siempre queda la idea del que cuestiona es un soberbio, poseedor de la verdad, cerrado de mente y cientifista. No es así, toda idea debe ser cuestionada y si alguien se expone al público debe admitir que sea cuestionado. El “abrir la mente” es una argucia dialéctica que es usada como una falacia para aceptar sin cuestión a quien afirma. No caeré en eso.

 

Juan Gonzalo Gómez Lopera

@juangonzalo01

viernes, 13 de octubre de 2023

El Eclipse

Aún somos mágicos, todavía nos asombramos con la naturaleza y seguimos siendo esos hombres de las sábanas africanas, de las cuevas europeas y de las montañas y selvas del Nuevo Mundo que se maravillan con los astros.

Los eclipses son coincidencias esperables en las órbitas de los cuerpos celestes de nuestro sistema solar. Desde hace milenios la humanidad es capaz de predecirlos con precisión, impresionante para quienes somos legos en el tema. Ya sabemos con años de anticipación cuándo y dónde se podrán observar.

Estos primates con conciencia y con capacidad de percibir el paso del tiempo que habitamos la Tierra cuando vemos fenómenos naturales tenemos esa necesidad de explicarlos. Los eclipses son esporádicos y que pueden entenderse como muy anormales, porque por un lapso corto, nos quita algo que tenemos por seguro, el sol.

¿Qué se habrán imaginado los primeros humanos que experimentaron los eclipses de sol? De un momento a otro notó que el que para muchas de las primeras culturas era su principal deidad era oscurecido por la luna, el otro gran astro de nuestro cielo.

Pudieron pensar ¿será el fin del mundo? ¿será el fin de lo que conocemos y damos por sentado? Ver a los animales asumir comportamientos nocturnos en el momento incorrecto del día ¿sería extrañeza o miedo? La extrañeza es posible que llevara a la curiosidad y el miedo al comportamiento místico.  Dos caminos diferentes para explicar las cosas.

Creo que los eclipses debieron ser uno de los principales impulsores de la búsqueda de explicaciones, las científicas y las míticas. El curioso vio que los eclipses se debían al movimiento de los cuerpos en la bóveda celeste, estableció patrones, midió trayectorias y tiempos dando nacimiento a la astronomía. Las explicaciones místicas, les dieron poder y personalidad a los cuerpos celestes. Observaron que tenían influjo sobre como crecen las plantas, como se dan las mareas y como nos movemos en el mundo. Consideraron que eran entes poderosos, que gobernaban nuestras vidas y nuestros destinos.

El sol y la luna son objetos fuera de nuestro alcance, por lo tanto, superiores, unos dioses que había que adorar y pedirles favores, creando religiones con deidades como Ra en los egipcios, Hiperión y sus carros en los griegos o Inti en la cultura incaica. Al ver el eclipse, veían a su dios derrotado y oscurecido por otro, así fuera parcialmente.

Ahora en nuestro tiempo, en el que la información está disponible el teléfono móvil, computador o los que somos de la vieja escuela en libros de la biblioteca, en los que podemos encontrar explicación clara de que no hay nada anormal en los eclipses, sigue siendo frecuentes ver personas que le ven atributos mágicos a estos.

Son vistos como heraldos de desgracias o como momentos que requieren de rituales místicos, espirituales o mágicos para aprovechar las “energías” que traen usando velas, colores, números o con baños a ciertas horas y con ciertas sustancias.

Me asombro y trato de ser neutral frente a estas actividades, aunque confieso me cuesta mucho esfuerzo comprender estas conductas. Me permito citar a Carl Sagan con la siguiente frase: “Vivimos en una sociedad dependiente de la ciencia y la tecnología, en la que casi nadie sabe de ciencia o tecnología”.

Debe ser un llamado a replantear como seguimos viendo a la naturaleza y puede que mucha gente diga que estos no hacen daño, pero yo creo que sí, porque las personas que siguen viendo con magia y mística fenómenos naturales, seguirán creyendo cosas sin fundamentos, serán fácilmente engañadas y causando retrasos e inconvenientes al progreso de la humanidad.

 

JUAN GONZALO GÓMEZ LOPERA

@juangonzalo01

 

lunes, 10 de abril de 2023

LA FELICIDAD NO ES LO QUE NOS VENDEN


La sociedad consumista actual le da una excesiva importancia a las posesiones materiales como el dinero, objetos de lujo, el disfrute hedónico y el reconocimiento social por cualquier clase de mérito sea académico, social, científico, estético y cognitivo como los medios para alcanzar la felicidad. Aun así, muchas personas que logran estos objetivos trazados por los estándares sociales y la publicidad no logran ser felices.

En busca de un beneficio mayor posponemos la felicidad presente ¿y si al final este sacrificio no vale la pena? Si para llegar al cargo directivo que te dará un buen sueldo y un prestigio profesional tuviste un exceso de preocupaciones que te lleve a estar ansioso y a descuidar tu salud produciendo un infarto o si ese tiempo extra que gastaste en el trabajo haga que tu familia te considere casi un extraño.

Si las personas tienen todos los objetos y logros que la publicidad promete dan la felicidad, pueden continuar estando insatisfechas e incluso tristes ¿cuál es el error? ¿Por qué alguien que tiene todos los lujos y los reconocimientos puede ser profundamente infeliz?

Cuando afrontamos las formas de conseguir estos medios que auguran felicidad, hacemos ciertas transacciones, sacrificamos tiempo, dinero, relaciones e incluso la salud si esto da una perspectiva de un futuro feliz.

¿Será que el error está en poner nuestra felicidad en cosas materiales o el reconocimiento? Es el deseo y el apego a lo externo la causa del sufrimiento, porque nunca es suficiente lo que se tiene.

Muchos filósofos, científicos y otros posibles expertos han tratado de saber que es la felicidad y cómo alcanzarla. Esto ha hecho que haya múltiples tratados, métodos, guías o cursos para alcanzar la felicidad con resultados variables. A veces de forma consciente y planeada buscamos las maneras de alcanzar la felicidad y en otras, la mayoría, actuamos siguiendo un impulso conductual involuntario para llegar a un placer que nos proveerá de felicidad o al menos eso creemos y a eso aspiramos.

El placer, esa sensación de alegría y bienestar, de gusto inmediato que se logra cuando se satisface una necesidad o cuando se obtiene la recompensa de algo, es un mecanismo fisiológico para impulsar conductas que lleven a un beneficio como satisfacer el hambre, saciar la sed o conductas reproductivas, también se presenta en conductas más avanzadas como el goce intelectual o estético. Otros ejemplos de placer pueden verse cuando se logra el reconocimiento por los demás y en tener lo que estamos deseando como mercancías que se puede asemejar a la satisfacción de una necesidad fisiológica como el hambre.

El placer es un mecanismo fisiológico y homeostático, que ayuda a regularlas necesidades corporales y cuando hay la percepción de una carencia corporal se activan las sensaciones de malestar y disgusto que solo pueden ser eliminados satisfaciendo la necesidad biológica.

Este mecanismo biológico puede volverse patológico como en las adicciones o conductas de aversión por ejemplo en los trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nervosa o la bulimia. En las adicciones, el placer solo puede ser alcanzado al satisfacer el estímulo adictivo como en el caso del tabaquismo o la drogadicción y ningún otro estímulo es suficiente para alcanzar el placer. Las conductas aversivas en las que incluso una necesidad como comer produce más disgusto que placer llevando a consecuencias de desnutrición por una percepción errónea de estar pasado de peso.  

Otra forma de placer patológico es que convertimos en necesidades esos apegos a los objetos, que se nos vuelven como el alimento y cuando no los tenemos, esa sensación de ausencia y de malestar, se nos parece al hambre y así se asemeja en nuestro cerebro y en los centros de recompensa. Estamos cambiando nuestro cerebro para que nuestras posesiones y el reconocimiento sean como una especie de necesidad y lo pongamos por delante de muchas necesidades básicas, lo que explica el porqué de muchas personas sacrifican su alimentación para poner las fotos en las redes sociales luciendo cuerpos de portada de revista de modas, o se someten a deudas impagables por tener un guardarropa a la moda y pierden amistades o sus relaciones familiares por trabajar excesivamente para lograr un reconocimiento público.

Otro tipo de patología es la constante búsqueda de gratificación inmediata y la intolerancia ante la mínima molestia. La oferta de múltiples alternativas de placer inmediato dadas por los medios de producción, vendiendo imágenes de éxito y felicidad a través de modelos con cuerpos ideales o retocados por computador, indicando que la persona exitosa que la que tiene un teléfono de moda, una ropa de diseñador o la que viaja cada año a Dubái hace que las personas se sientan permanentemente comparadas con estos ejemplos que son inalcanzables, pero hace que las personas se presionen a sí mismas para alcanzarlos y se culpen a ellos mismos por no lograrlos. Esto origina depresión, ansiedad y conductas nocivas como trabajar en exceso llevando al estado conocido como quemado o burn out.

La felicidad no es lo que nos venden, esto es solo un simple generador de placer efímero, ya que una vez satisfacemos esa necesidad creada por la publicidad y la sociedad de consumo que explota el placer generado al sentirnos reconocidos, importantes y poderosos al tener cosas o hacer cosas que nos hacen sentir esa importancia, para que compremos mercancías superfluas e innecesarias que luego serán desplazadas por obsoletas o porque son pasadas de moda generando otra necesidad creada, con otro producto diseñado para generar la misma necesidad. Es un ciclo interminable de insatisfacción consumista que vacía nuestros bolsillos y llena los de los comerciantes.

Existe un estudio realizado en la universidad de Harvard el cual se evalúa a largo plazo a un grupo de hombre adultos para determinar cuál podrían ser las variables que determina mejor la salud, el bienestar y la felicidad, y la conclusión podría resumirse en tener buenas relaciones interpersonales y que estas relaciones sean estrechas. Como humanos la felicidad está en los demás, en tener lazos estrechos con los otros seres humanos y quien no lo logra carecerá del bienestar y la felicidad. https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness?utm_source=tedcomshare&utm_medium=referral&utm_campaign=tedspread.

Buscamos la felicidad en los lugares y las cosas equivocadas, en vez de perseguir lo verdaderamente valioso, hemos preferido caer en la recompensa visceral de las felicidades transitorias y satisfacción inmediata. Nos dejamos vender modelos de felicidad de parte de las empresas, de los gobiernos o de las ideologías. 

Debemos propender por lograr una relación verdadera con alguien, no importa y no es indispensable que involucre amor romántico, puede ser un gran amigo o una relación entre nuestros familiares, lo importante es que logre que le importes a alguien y ese alguien te importe mucho. Tampoco es necesario exponer ante la sociedad cada una de nuestras experiencias, logros u objetos materiales para que estos nos sean valiosos. Ser más introspectivos y dejar que el disfrute de la experiencia sea la meta final.

 Juan Gonzalo Gómez Lopera

@juangonzalo01