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lunes, 10 de abril de 2023

LA FELICIDAD NO ES LO QUE NOS VENDEN


La sociedad consumista actual le da una excesiva importancia a las posesiones materiales como el dinero, objetos de lujo, el disfrute hedónico y el reconocimiento social por cualquier clase de mérito sea académico, social, científico, estético y cognitivo como los medios para alcanzar la felicidad. Aun así, muchas personas que logran estos objetivos trazados por los estándares sociales y la publicidad no logran ser felices.

En busca de un beneficio mayor posponemos la felicidad presente ¿y si al final este sacrificio no vale la pena? Si para llegar al cargo directivo que te dará un buen sueldo y un prestigio profesional tuviste un exceso de preocupaciones que te lleve a estar ansioso y a descuidar tu salud produciendo un infarto o si ese tiempo extra que gastaste en el trabajo haga que tu familia te considere casi un extraño.

Si las personas tienen todos los objetos y logros que la publicidad promete dan la felicidad, pueden continuar estando insatisfechas e incluso tristes ¿cuál es el error? ¿Por qué alguien que tiene todos los lujos y los reconocimientos puede ser profundamente infeliz?

Cuando afrontamos las formas de conseguir estos medios que auguran felicidad, hacemos ciertas transacciones, sacrificamos tiempo, dinero, relaciones e incluso la salud si esto da una perspectiva de un futuro feliz.

¿Será que el error está en poner nuestra felicidad en cosas materiales o el reconocimiento? Es el deseo y el apego a lo externo la causa del sufrimiento, porque nunca es suficiente lo que se tiene.

Muchos filósofos, científicos y otros posibles expertos han tratado de saber que es la felicidad y cómo alcanzarla. Esto ha hecho que haya múltiples tratados, métodos, guías o cursos para alcanzar la felicidad con resultados variables. A veces de forma consciente y planeada buscamos las maneras de alcanzar la felicidad y en otras, la mayoría, actuamos siguiendo un impulso conductual involuntario para llegar a un placer que nos proveerá de felicidad o al menos eso creemos y a eso aspiramos.

El placer, esa sensación de alegría y bienestar, de gusto inmediato que se logra cuando se satisface una necesidad o cuando se obtiene la recompensa de algo, es un mecanismo fisiológico para impulsar conductas que lleven a un beneficio como satisfacer el hambre, saciar la sed o conductas reproductivas, también se presenta en conductas más avanzadas como el goce intelectual o estético. Otros ejemplos de placer pueden verse cuando se logra el reconocimiento por los demás y en tener lo que estamos deseando como mercancías que se puede asemejar a la satisfacción de una necesidad fisiológica como el hambre.

El placer es un mecanismo fisiológico y homeostático, que ayuda a regularlas necesidades corporales y cuando hay la percepción de una carencia corporal se activan las sensaciones de malestar y disgusto que solo pueden ser eliminados satisfaciendo la necesidad biológica.

Este mecanismo biológico puede volverse patológico como en las adicciones o conductas de aversión por ejemplo en los trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nervosa o la bulimia. En las adicciones, el placer solo puede ser alcanzado al satisfacer el estímulo adictivo como en el caso del tabaquismo o la drogadicción y ningún otro estímulo es suficiente para alcanzar el placer. Las conductas aversivas en las que incluso una necesidad como comer produce más disgusto que placer llevando a consecuencias de desnutrición por una percepción errónea de estar pasado de peso.  

Otra forma de placer patológico es que convertimos en necesidades esos apegos a los objetos, que se nos vuelven como el alimento y cuando no los tenemos, esa sensación de ausencia y de malestar, se nos parece al hambre y así se asemeja en nuestro cerebro y en los centros de recompensa. Estamos cambiando nuestro cerebro para que nuestras posesiones y el reconocimiento sean como una especie de necesidad y lo pongamos por delante de muchas necesidades básicas, lo que explica el porqué de muchas personas sacrifican su alimentación para poner las fotos en las redes sociales luciendo cuerpos de portada de revista de modas, o se someten a deudas impagables por tener un guardarropa a la moda y pierden amistades o sus relaciones familiares por trabajar excesivamente para lograr un reconocimiento público.

Otro tipo de patología es la constante búsqueda de gratificación inmediata y la intolerancia ante la mínima molestia. La oferta de múltiples alternativas de placer inmediato dadas por los medios de producción, vendiendo imágenes de éxito y felicidad a través de modelos con cuerpos ideales o retocados por computador, indicando que la persona exitosa que la que tiene un teléfono de moda, una ropa de diseñador o la que viaja cada año a Dubái hace que las personas se sientan permanentemente comparadas con estos ejemplos que son inalcanzables, pero hace que las personas se presionen a sí mismas para alcanzarlos y se culpen a ellos mismos por no lograrlos. Esto origina depresión, ansiedad y conductas nocivas como trabajar en exceso llevando al estado conocido como quemado o burn out.

La felicidad no es lo que nos venden, esto es solo un simple generador de placer efímero, ya que una vez satisfacemos esa necesidad creada por la publicidad y la sociedad de consumo que explota el placer generado al sentirnos reconocidos, importantes y poderosos al tener cosas o hacer cosas que nos hacen sentir esa importancia, para que compremos mercancías superfluas e innecesarias que luego serán desplazadas por obsoletas o porque son pasadas de moda generando otra necesidad creada, con otro producto diseñado para generar la misma necesidad. Es un ciclo interminable de insatisfacción consumista que vacía nuestros bolsillos y llena los de los comerciantes.

Existe un estudio realizado en la universidad de Harvard el cual se evalúa a largo plazo a un grupo de hombre adultos para determinar cuál podrían ser las variables que determina mejor la salud, el bienestar y la felicidad, y la conclusión podría resumirse en tener buenas relaciones interpersonales y que estas relaciones sean estrechas. Como humanos la felicidad está en los demás, en tener lazos estrechos con los otros seres humanos y quien no lo logra carecerá del bienestar y la felicidad. https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness?utm_source=tedcomshare&utm_medium=referral&utm_campaign=tedspread.

Buscamos la felicidad en los lugares y las cosas equivocadas, en vez de perseguir lo verdaderamente valioso, hemos preferido caer en la recompensa visceral de las felicidades transitorias y satisfacción inmediata. Nos dejamos vender modelos de felicidad de parte de las empresas, de los gobiernos o de las ideologías. 

Debemos propender por lograr una relación verdadera con alguien, no importa y no es indispensable que involucre amor romántico, puede ser un gran amigo o una relación entre nuestros familiares, lo importante es que logre que le importes a alguien y ese alguien te importe mucho. Tampoco es necesario exponer ante la sociedad cada una de nuestras experiencias, logros u objetos materiales para que estos nos sean valiosos. Ser más introspectivos y dejar que el disfrute de la experiencia sea la meta final.

 Juan Gonzalo Gómez Lopera

@juangonzalo01

viernes, 18 de octubre de 2019

La necesidad de imponer

¿Por qué la gente solo ve su punto de vista? La mayor parte de los desencuentros y desacuerdos que muchas veces se tornan en violencia en nuestra sociedad está basada en la tozudez que por definición es irracional, que muchas personas muestran ante las diferencias de pareceres e inclusive caen en la inconsciente idea que los demás son los tercos porque no admiten el punto de vista que quieren imponer.

Es usual que el ego no le permita dar su brazo a torcer y de sentirse ofendidos en lo personal si alguien demuestra lo contrario a lo que ellos piensan, hace que estas personas se nieguen a aceptar argumentos racionales e incluso hechos comprobados, descalificando de forma inconsciente lo que contradiga su pensamiento , y lo que es peor y malévolo, descalificando aun siendo conscientes de su error. Lo importante es ganar, aunque sepa que lo que digo no es verdad, lo importante en imponer su voluntad. La violencia surge es cuándo dos tozudos se controntan entres sí, pero muchas veces los tozudos ganan porque su adversario imaginario es racional y no desea usar las mismas herramientas del tozudo.

Discurro que es una especie de proceso biológico y atávico de nuestros ancestros de cuando se formaron las primeras tribus de homínidos, para ser el cabecilla de estos grupos primigenios de sociedad, tenían que imponerse de cualquier manera sobre los demás rivales, incluyendo muertes y destierros, convenciendo a facciones y logrando un poder que le garantizaba posibles mejores posibilidades supervivencia y de dejar descendencia; esto estaba bien en esos tiempos.

Pero el ser humano evolucionó, lo cual hizo  que muchos de esos mecanismos se volvieran obsoletos, y se ha intentado que sean la razón, los hechos y el bien lo que guíen las conductas de las personas y las sociedades. Una especie del ideal de los filósofos griegos como Sócrates, Platón y Aristóteles, hasta cierto punto esto se ha logrado con los avances de la ley.

Aún así vemos en los ambientes políticos, económicos, académicos e incluso científicos, además de ámbitos más privados como las relaciones familiares y sentimentales, donde prevalecen estas conductas poco evolucionadas porque personas sin merecimiento alguno han llegado a posiciones de poder real o ilusorio por suerte, engaños o porque los demás no quieren imponer visiones y conductas irracionales y erróneas, cuando no peligrosas, solo por el simple hecho de sentirse importantes.

Un ejemplo usual es cuando imponen criterios estéticos sobre la salud y la vida, estas conductas usuales en personas poco empáticas y por demás superficiales, pueden poner en riesgo a los demás.

Las personas que hacen esto son claramente menos evolucionadas, menos inteligentes y por demás creo que con ciertas tendencias narcisistas y antisociales, que no miden el impacto de sus actos. Son promotores de violencia y tal vez de las personas que más daño social hacen.

Hago una invitación a que seamos conscientes de esas conductas para evitarlas, que no se las enseñemos a los hijos y actuemos como seres racionales, y no como los humanos prehistóricos.

jueves, 6 de junio de 2019

¿QUÉ SOMOS?


Una aproximación a la ontología desde la ignorancia filosófica

Somos energía, somos la manifestación de la energía sin masa que forma partículas subatómicas, que hasta dónde la investigación física ha llegado no poseen masa real. Es el movimiento de estas energías en un patrón y en su forma de interactuar como se forma la materia. La definición de materia como “algo” establecería una contradicción ya que toda partícula es susceptible de dividirse, por lo que podría dividirse siempre en partículas más pequeñas hasta el infinito, somos energía vacía pero su manifestación, su “movimiento” le da sentido a las estructuras y a su vez gana nuevas características o atributos.

Así  la explicación de que la materia es una manifestación de la energía es más sensata y está más de acuerdo con los estudios actuales de la física, incluso con la debatida teoría de cuerdas.

Definir la materia como un estado de la energía necesariamente nos obliga a definir qué es la energía, por lo que se hace aún más difícil de definir que la propia materia que es posible percibir a través de los propios sentidos. La energía implica cambio de un estado a otro, lo que permite ese cambio podría ser llamado energía, por lo que Heráclito tenía razón y vivimos en un constante cambio, pero este cambio es uniforme, por lo que da esencia definida a un elemento químico; porque el patrón es estable y este patrón es interpretado a través de las partículas subatómicas y luego en átomos.

La esencia una vez identificada es como clasificamos al mundo (Platón), esta es en resumen energía que se manifiesta como materia y al organizarse en patrones diferentes por las distintas fuerzas que actúan sobre las partículas subatómicas formando los átomos y esto a su vez los elementos que varían en sus propiedades y atributos. En las que se aplican las leyes de la física y la química, y de acuerdo a sus distintas interacciones cambian su estado, como el cloro que puede ser un gas como (Cl2) o un cristal sólido combinado con el sodio (NaCl). Todos somos algo, pero este algo cambia cuando interactúa con lo demás.



Es imposible caracterizar la esencia de algo si no lo es contrastando con las características de los demás, definimos algo a partir de las diferencias con los otros, somos en contraste con respecto a las características diferenciales. Esto nos lleva a otra pregunta ¿cómo diferenciamos una cosa de otra? ¿Podemos estar seguros cuando otra persona percibe algo estamos percibiendo lo mismo? No podemos saber si nuestra mente tiene la misma representación para un objeto que la mente de otro, además no podemos saber nada a menos que nuestro cerebro lo procese y lo haga consciente.  La esencia es inalcanzable, el ser es inalcanzable y como decía Platón lo único que existe realmente son las ideas y lo demás son solo sombras o solo no lo hemos estudiado lo suficiente como dirían los materialistas y se podemos llegar a la esencia de las cosas.

De los puntos a estudiar, debe aclararse que es el ser, que es que, si las cosas realmente existen, los entes, o solo son representaciones mentales de lo que creemos existe o podemos entender con la razón. No se puede comprobar por completo si algo existe o no, como en el experimento mental planteado por Gilbert Harman de El Cerebro en un Cubo, ya que las únicas formas de acceder a lo que existe es a través de la percepción y la razón y estas están asentadas en el sistema nervioso, específicamente en el cerebro.

La única forma de verificar si nuestros pensamientos coinciden, es través del lenguaje como podemos poner la naturaleza en un código comprensible las adquisiciones racionales que hemos hecho a partir de las percepciones, es la mejor forma de acceder a la esencia.

Como dice el subtítulo, es ignorancia y eso se soluciona leyendo por lo que creo que autores como Platón, Aristóteles, Descartes, Hegel, Husserl, Heidegger, Wittgenstein, Popper y los más reciente como los neurofilósofos.


Juan Gonzalo Gómez Lopera
@juangonzalo01

martes, 13 de junio de 2017

LA FELICIDAD NO ES LO QUE NOS VENDEN


Hay dos cosas en la sociedad a las que se les da una excesiva importancia, las posesiones materiales expresadas a través del dinero, las cosas y el disfrute hedónico y el reconocimiento social por cualquier clase de mérito sea académico, social, científico, estético y cognitivo, tanto es así que muchas personas en el afán de ser reconocidas hacen sacrificios personales inimaginables en pos de que sean visibles a las demás personas.

¿Hasta dónde sacrificaríamos nuestro bienestar por algo tan vano como las cosas y el reconocimiento, que son deleznables y efímeras? el apego hay lo externo causa el sufrimiento, por lo que nunca es suficiente lo que se tiene o cuando se pierde algo que se daba por sentado.


La sensación de felicidad que se obtiene cuando se logra el objeto del deseo, es alta pero se desvanece rápidamente, esto se hace patente cuando alguien hace una fila de varios días por el teléfono móvil de moda y se alegra de ser el primero en tenerlo y de presumirlo en las redes sociales para que lo reconozcan sus amigos y otros que no lo son tanto, pero esta alegría pasa a los pocos días cuando ya vuelve a ser lo que es, un teléfono como cualquiera que será reemplazado por otro con nuevas características.

La felicidad dada por los objetos y el reconocimiento, es la misma alegría que tiene un animal cuando se suple una necesidad básica, cuando se alimenta o incluso en el caso de las mascotas, lo que sucede cuando ve a su amo. Volvemos necesidades esos apegos a los objetos, que se nos vuelven como el alimento y cuando no los tenemos, esa sensación de ausencia y de malestar, se nos parece al hambre y así se asemeja en nuestro cerebro y en los centros de recompensa.

Estamos cambiando nuestro cerebro para que nuestras posesiones y el reconocimiento sean como una especie de necesidad y lo pongamos por delante de muchas necesidades básicas, lo que explica el porqué de muchas personas sacrifican su alimentación para poner las fotos en las redes sociales luciendo cuerpos de portada de revista de modas, o se someten a deudas impagables por tener un guardarropa a la moda y pierden amistades o sus relaciones familiares por trabajar excesivamente para lograr un reconocimiento público.

Existe un estudio realizado en la universidad de Harvard el cual se evalúa a largo plazo a un grupo de hombre adultos para determinar cual podrían ser las variables que determina mejor la salud, el bienestar y la felicidad, y la conclusión podría resumirse en tener buenas relaciones interpersonales y que estas relaciones sean estrechas. Como humanos la felicidad está en los demás, en tener lazos estrechos con los otros seres humanos y quien no lo logra carecerá del bienestar y la felicidad. https://www.ted.com/talks/robert_waldinger_what_makes_a_good_life_lessons_from_the_longest_study_on_happiness?utm_source=tedcomshare&utm_medium=referral&utm_campaign=tedspread.

Buscamos la felicidad en los lugares y las cosas equivocadas, en vez de perseguir lo verdaderamente valioso, hemos preferido caer en la recompensa visceral de las felicidades transitorias y satisfacción inmediata. Nos dejamos vender modelos de felicidad de parte de las empresas, de los gobiernos o de las ideologías.


Debemos propender por lograr una relación verdadera con alguien, no importa y no es indispensable que involucre amor romántico, puede ser un gran amigo o una relación entre nuestros familiares, lo importante es que logre que le importes a alguien y ese alguien te importe mucho. Tampoco es necesario exponer ante la sociedad cada una de nuestras experiencias, logros u objetos materiales para que estos nos sean valiosos. Ser más introspectivos y dejar que el disfrute de la experiencia sea la meta final.


JUAN GONZALO GÓMEZ LOPERA

@juangonzalo01

lunes, 6 de febrero de 2017

El impacto del comportamiento humano



Uno de los mayores misterios que existe es el porqué del comportamiento humano, porqué se hace algo o se deja de hacer algo. Todos somos de algún modo esclavos de nuestra condición humana, que es irrenunciable y de la que dependemos para nuestra conducta.

En el proceso evolutivo de nuestra especie hubo un gran salto que determinó nuestra supervivencia y éxito, el desarrollo del lóbulo frontal cerebral con el que logramos superar las respuestas inmediatas para suplir nuestras necesidades básicas como alimentación, sueño, reproducción y conservación de la vida, con el que hemos logrado planificar más allá, percibir el paso del tiempo, predecir resultados y ser conscientes de nuestro ser y de nuestro entorno. Además de lo mencionado otra de las habilidades críticas es la empatía, la capacidad de ponernos en el lugar de los demás y sentir de un modo lo que otro individuo siente.

Aun somos presas de nuestro instinto animal, procedente del llamado lóbulo límbico que es el que procesa las emociones que vienen de las necesidades insatisfechas y que es controlado por el lóbulo frontal con su proceso racional que ayuda a resolverlas. Cuando ese aspecto inferior y animal supera de alguna manera a la razón y perdemos el control de nuestros impulsos, podemos volvernos egoístas, violentos y salvajes. Nos volvemos irracionales.
Los logros de la llamada civilización dependen de la razón como: el control del fuego, la fabricación de herramientas, vestido, construcción de viviendas, agricultura y ganadería para alimentación. Todo esto se alcanzó con la observación de la naturaleza, de la evaluación de los efectos de las acciones, predicción de resultados que entre más a largo plazo, más evolucionados e inteligentes podríamos llamarnos.

Al final, estos logros al modificar la naturaleza, nos dieron una preponderancia jamás vista, cambiar el ambiente de manera que no dependamos de lo que este buenamente nos quiera dar, sino que podemos conseguir que esta nos sirva. Aun así hemos visto que este tipo de modificaciones a la naturaleza, está cambiando peligrosamente al planeta, como ejemplos están la medicina que ha hecho que muchas muertes prevenibles se eviten aumentando las tasas de natalidad y la esperanza de vida del ser humano, además la agricultura ha provisto de seguridad alimentaria a alguna parte de la humanidad considerando que hay una marcada desigualdad que viene en aumento, generando así una sobrepoblación, un excesivo gasto de recursos y que los desechos producidos por la actividad humana se produzcan más rápido de lo que se pueden degradar. Probablemente esto hará que cambiemos lo suficiente al planeta para hacerlo inhabitable en un futuro para nuestra especie y las demás que habitan la Tierra.

Se debe pensar cómo evitar en un futuro el impacto de esas acciones repercutirá en la supervivencia de la especie y las demás especies. Pero surge un problema, nuestra mente ya no es capaz de pensar más allá, se ha perdido lo que se había logrado, nos hemos vuelto superficiales y solo con visión a lo inmediato, por lo que nuestra capacidad de evaluación de nuestra conducta se ha perdido.

La humanidad, a través de las comodidades que ha creado, ha debilitado a la especie, haciendo que las personas racionales sean cada vez menos, que las personas que piensan más allá de las respuestas inmediatas sean pocas, porque damos por sentado que nuestras necesidades básicas están resueltas, creemos que el agua siempre saldrá del grifo, que los alimentos vienen del supermercado y los depredadores están en los zoológicos. El consumismo nos ha vuelto menos humanos, menos racionales y nos llevará a una segura destrucción de la humanidad.

En la búsqueda del placer inmediato, el ser humano ya no sigue reglas, ya no considera a los demás, ya ni siquiera se considera a sí mismo. Los logros del lóbulo frontal están perdiendo.

Es una visión pesimista, pero es real, lamentablemente creo que el cambio individual para volver a usar las funciones del lóbulo frontal es inútil en escala global, porque la corriente social del consumismo y la superficialidad no tiene forma de cambiar a menos que nos enfrentemos a un desastre mundial como una guerra mundial, un cambio climático, una pandemia o una hambruna que obligue a la humanidad a un drástico giro en su conducta.

Estos días llegarán, probablemente el ascenso al cargo con más poder en la humanidad por parte de uno de estos superficiales que viven solo en el presente, es el aviso del comienzo del fin.

Ojalá me equivoque.

JUAN GONZALO GÓMEZ LOPERA
@juangonzalo01

martes, 20 de diciembre de 2016

LA BANALIDAD

Sin saber de filosofía lo que me gustaría, de Wittgenstein leí que de lo que no se sabe no se habla y creo que esa frase entraña uno de los principales problemas de nuestra sociedad. Hay mucho pretencioso y mucho inconsciente que cree saber mucho de cualquier tema, pontifica y da cátedra porque lee una gráfica o frase, que ahora es llamado meme, tan popular en las redes sociales o si mucho revisa un artículo que trate someramente sobre temas que tienen una gran complejidad. Yo, como médico constantemente me enfrento a pacientes, conocidos e incluso familiares que al parecer imaginan qué su búsqueda en Google es equivalente a mis años de estudio, durante los cuáles he recibido un entrenamiento extenso en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. Imagino que esa misma situación les ocurre a muchos profesionales que tienen que luchar contra estos sabelotodos superficiales que le quieren enseñar a construir a un ingeniero o de pedagogía a un docente.
  
La adquisición del conocimiento es mucho más compleja de lo que la mayor parte de la gente ha venido acostumbrada a enfrentar. Los grandes temas del conocimiento como la ciencia, las humanidades, el arte y la tecnología exigen años de arduo estudio y práctica antes de considerarse un experto. Tratar estos temas por parte de ignorantes y legos que no tienen toda la preparación necesaria evidentemente terminará en errores y malentendidos que entorpecerán procesos y dañaran las relaciones entre las personas. Los datos imprecisos y sin la correcta aplicación de contexto ha causado malos entendidos mayúsculos, el ejemplo más patético son las redes sociales en las que se difunden sin ningún control afirmaciones sin ningún tipo de sustento e incluso con la clara intención de confundir,  con las que muchas personas se influencian. 

Pero ¿de dónde proviene esta banalidad? En parte la culpa la tiene el sistema educativo, que se ha dedicado a llenarle de datos la cabeza a los estudiantes, a bajar los estándares de calidad para aumentar el número de titulados en educación y a espantar a los buenos profesionales de las áreas docentes con pagos y tratos inadecuados con su grado de formación. Se ha premiado la educación de asistencia, ya el mero hecho de asistir casi que te garantiza un título y la educación en exceso de memoria, sin dedicarse a la reflexión y al análisis de los tópicos de educación. Yo estaría dispuesto a sacrificar la cantidad de contenidos y aumentar el número de horas dedicadas al razonamiento. 

La otra explicación de la banalidad está en los medios de comunicación y de producción que promueven la vida fácil, los gustos inmediatos y competencia por los bienes materiales. El esfuerzo académico es visto como un desgaste innecesario, además que será mal retribuido, el buen juicio y el raciocinio se han visto desplazados por la astucia y la intrepidez temeraria. La facilidad de los accesos a la información, hacen que el esfuerzo de encontrar una fuente verídica no sea lo usual, además el promover los textos cortos hace que se pierda la profundidad y se tomen decisiones basados en muy poca información. 

Ahora estamos viendo las consecuencias de esta disminución de capacidad de análisis, en las que se toman decisiones poco racionales que impactan globalmente como el llamado Brexit o la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. A largo plazo veremos si estas decisiones fueron correctas, pero todo hace pensar que el futuro es más oscuro. Espero esto sea a semejanza de la Edad Media seguida de un Renacimiento. 

Juan Gonzalo Gómez Lopera 
@juangonzalo01